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EL TABASCO QUE VIENE


El propósito que amalgama esta columna se dirige a encontrar una descripción, explicación y análisis pertinente del proceso político inminente en Tabasco rumbo al 2018, pero también quiero llevar un mensaje de valores, de unidad y esperanza de que podemos construir un futuro mejor.

Tabasco, como su geografía e historia, parece un barco abarrotado de gente con el peligro de zozobrar, con una clase política con una férrea voluntad de dominar hombres por encima de beneficiar a la comunidad, un clásico concepto de nuestra historia política, afluida en la evolución prolija contemporánea.

El pasado 15 de julio, se cumplieron 82 años de la matanza de la calle Juárez del Centro de Villahermosa -ocurrida en 1935-, con un saldo de treces ciudadanos muertos, entre ellos dos diputados locales y que desembocó en un hecho histórico que fue la desaparición de poderes en Tabasco, haciéndose cargo el general Aureo L. Calles como gobernador provisional en sustitución de Manuel Ortiz Lastra y con ello, la caída del régimen implantado por Tomás Garrido Canabal.

Este hecho fue un parteaguas en la historia contemporánea de Tabasco. Llegamos a un punto frontal, el de la repartición del poder político por las élites económicas que hasta nuestros días permanece como un acuerdo material en aras de una normalidad constitucional, que como diría el filósofo Jean Baudrillard, oscila entre un pacto de lucidez y la preminencia de la inteligencia del mal.

En aquella ocasión el presidente, Lázaro Cárdenas, impondría a su candidato mediante el “dedazo”, el doctor Víctor Fernández Manero, a través de acciones intimidatorias para evitar que el pueblo emitiese su voto a favor del maderista, el teniente coronel Nicolás Aguilera.

Los intereses mezquinos y las mañas cerraron la puerta en Tabasco a cualquier forma de apertura democrática en los procesos locales. Así nacería la era del Partido de la Revolución Mexicana (PRM) y desafortunadamente, también así inició una época en que el pueblo tabasqueño se prostituyó políticamente, apoyando siempre y cuando se le otorgue algo a cambio del voto.

Hoy, paradójicamente y a pesar de la alternancia política en Tabasco, asistimos a la confrontación insoluble de una forma dual y una integración total de los ciudadanos en un esquema de control político corporativo. Llámese PRI, PRD o MORENA, estos sólo son siglas simbólicas ya que en conclusión funcionan del mismo modo desde las campañas electorales, con “dedazos” en la designación de candidatos, clientela política y compra de votos.

Desgraciadamente, a la ciudadanía percibe que todos los partidos padecen las mismas mañas en cuanto a corrupción o que otras opciones no tienen oportunidad de ganar el gobierno, y aquí el resultado trágico de la apatía y poca participación de los ciudadanos en la política. A pesar de que, la política se hace todos los días en Tabasco y paradójicamente el tabasqueño la lleva en la sangre -como instinto animal-, no se traduce en participación democrática libre, al margen de la oficialidad gubernamental o de los partidos políticos tradicionales.

Los tabasqueños estamos acostumbrados a exigir poca responsabilidad política y nos conformamos con políticos que no cumplen, los reciclamos y nuevamente nos conformamos con ellos. Pocas veces los electores castigan a sus gobernantes y prueba de ello es la involución política de Tabasco.

Más allá de las consideraciones anteriores y a pesar de estas flaquezas de nuestra cultura política que, en cierto modo, son paralelas a nuestro modelo democrático, hay que ponderar la urgencia de renovar a la clase política de Tabasco y despedir a los mismos de siempre. Si buscamos resultados distintos no podemos seguir haciendo lo mismo, votando por los mismos en cada elección.

REFLEXIÓN

Hoy con tantos suspirantes al gobierno y amplias contradicciones, es tiempo de actuar y que los ciudadanos de una vez por todas ocupemos la política. O seguimos perpetuando a los mismos políticos que sólo aspiran a continuar viviendo del erario.

La libertad es como el fuego, puede incendiar, pero también es el estímulo más poderoso para obtener el progreso social. Vivimos en una evidente decadencia moral y política, por ello, con espíritu autocrítico es tiempo de depurar y perfeccionar nuestra vida democrática, comenzando a partir de hoy, con valores y principios, en unidad, con la convicción de vivir y actuar para ese propósito. Sólo así, podemos llegar a un nuevo capítulo de nuestra historia.

Tabasco nos impone la obligación de aportar lo mejor de nosotros. Mi gratitud para ti amable lector y recordándote que los desafíos son oportunidades; que nuestro interés común sea la cooperación y con la confianza de que se puede renovar la esperanza en nuestros sueños.

 

Email: guillermoars@gmail.com

Twitter: @memo_arias_

 

 

 

 

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